
Digestive Health for Dogs
The Importance of Digestive Support for Dogs
Los trastornos digestivos (gastrointestinales) suelen mermar la capacidad de tu perro para digerir y absorber todos esos estupendos nutrientes que lo mantienen sano y feliz. La investigación se centra cada vez más en el microbioma intestinal y su efecto en la salud y el estado de ánimo.
El tubo digestivo es un sistema complejo que controla la digestión de los alimentos, al tiempo que influye en la salud cerebral e inmunitaria. Por desgracia, pueden producirse complicaciones en el intestino, causando la manifestación de muchos síntomas de salud comunes y poco frecuentes.
Cuando los perros experimentan problemas digestivos, el tratamiento típico incluye fármacos de venta libre (OTC) o recetados (por ejemplo, Pepcid, famotidina, Omeprazol). Estos tipos de fármacos contienen un bloqueador de la histamina-2 que disminuye la producción de ácido estomacal. Los efectos secundarios pueden incluir pérdida de apetito, dolor de cabeza, estreñimiento, diarrea y somnolencia. Además, estos fármacos no son potencialmente seguros para perros con problemas renales o hepáticos. Además, los perros con cáncer de estómago o que estén preñados deben evitar estos medicamentos de venta libre.
Lo más sensato es proporcionar a tu perro un apoyo preventivo para un intestino y una digestión sanos (¡una onza de prevención vale más que una libra de cura!) y hacerlo de forma natural, segura y eficaz.
Al igual que en los humanos, la fibra, que actúa como prebiótico, es un gran recurso para el tracto digestivo del perro. Las bacterias beneficiosas que se encuentran de forma natural en el intestino de tu perro suelen fermentar la fibra y convertirla en ácidos grasos. Este ácido graso ayuda a prevenir el crecimiento excesivo de bacterias malas, así como las molestias gástricas y puede ayudar al colon a recuperarse de una lesión.
Tanto los prebióticos como los probióticos son importantes para la salud de tu perro. Sin embargo, desempeñan papeles diferentes:
- Prebióticos: Estas sustancias proceden de tipos de hidratos de carbono (principalmente fibra) que los perros no pueden digerir. Las bacterias beneficiosas del intestino de tu perro se alimentan de esta fibra.
- Probióticos: Son bacterias vivas que se encuentran en determinados alimentos o suplementos. Pueden aportar numerosos beneficios para la salud.
Los prebióticos trabajan en armonía con los probióticos para favorecer unos intestinos sanos y una buena digestión. Esto, a su vez, favorece el sistema inmunitario y la salud general. La combinación de prebióticos y probióticos, llamada simbiótica, es más eficaz para obtener resultados saludables.
El ejercicio desempeña un papel importante en muchos aspectos fisiológicos de la salud y el bienestar, tanto para ti como para tu perro, y la salud digestiva no es una excepción.
La actividad física aumenta el flujo sanguíneo a los músculos del aparato digestivo, que masajean los alimentos a lo largo del tubo digestivo -un proceso conocido como peristalsis-, haciendo que trabajen con mayor rapidez y eficacia. Las investigaciones también sugieren que el ejercicio afecta al equilibrio de las bacterias del intestino.
Un enfoque holístico para tratar los problemas digestivos de los perros es el uso de hierbas. Las hierbas trabajan con el sistema digestivo de tu perro para ayudar a conseguir de forma natural el resultado deseado a largo plazo. Las hierbas son naturales y tienen múltiples beneficios que garantizan una salud óptima y un sistema inmunitario fuerte. El uso de hierbas también tiene pocos o ningún efecto secundario.
He aquí algunas hierbas que ayudan a aliviar el tracto intestinal de tu perro y favorecen una digestión sana:
Hierbas demulcentes Calman y protegen las membranas del tubo digestivo. Las hierbas demulcentes incluyen la raíz de malvavisco (Althea officinalis) avena (Avena sativa) y la corteza del olmo resbaladizo (Ulmus fulva).
Hierbas antiespasmódicas relajan cualquier tensión nerviosa que pueda causar cólicos digestivos. Entre ellas se incluyen manzanilla (Anthemus nobile o Matricaria chamomilla), el lúpulo (Humulus lupulus) jengibre (Zingiber officinale) y la valeriana (Valeriana officinalis).
Hierbas carminativas contienen aceites volátiles que afectan al sistema digestivo relajando los músculos del estómago, aumentando el peristaltismo del intestino y reduciendo la producción de gases en el sistema. Las hierbas de esta categoría incluyen la cayena (pimienta roja, Capsicum spp.); manzanilla (Anthemus nobile o Matricaria chamomilla), hinojo (Foeniculum vulgare), jengibre (Zingiber officinale), menta piperita (Mentha piperita), perejil (Petroselinum crispum), orégano (Origanum vulgare) y romero (Salvia rosmarinus).
Hierbas hepáticas potencian la actividad del hígado estimulando la liberación de jugos gástricos y enzimas digestivas para una digestión óptima. Raíz de diente de león (Taraxacum officinale), sello dorado (Hydrastis canadensis), ñame silvestre (Dioscorea villosa), cúrcuma (Curcuma longa), jengibre (Zingiber officinale), ginseng siberiano (Eleuthero senticosus) y la duela amarilla (Rumex crispus) fortalecen y tonifican el hígado.
Colagogos son hierbas que aumentan la producción de bilis por la vesícula biliar. La bilis ayuda a la digestión. Descompone las grasas en ácidos grasos, que el tubo digestivo puede incorporar al organismo. Entre estas hierbas están las hojas de alcachofa (Cynara scolymu), la raíz de diente de león romero (Rosmarinus officinalis) y la cúrcuma (Curcuma domestica).
Hierbas antimicrobianas pueden utilizarse cuando la causa del trastorno digestivo es microbiana, ya sea bacteriana o vírica. Muchas hierbas tienen actividad antimicrobiana de amplio espectro; las favoritas para las afecciones intestinales son manzanilla, equinácea (Echinacea spp.), la raíz de uva de Oregón (Berberis aquifolium) y el tomillo (Thymus vulgaris).
Hierbas antihelmínticasse utilizan para destruir y expulsar las lombrices parasitarias del tracto gastrointestinal. Los antihelmínticos se utilizan contra ascárides, tenias y trematodos. La infección por estos gusanos causa problemas importantes, como diarrea frecuentemente profusa y anemia del hígado y los pulmones. Entre estas hierbas están el ajenjo (Artemisia absinthium), el clavo (Syzygium aromaticum), el ajo (Allium sativum), manzanilla (Matricaria recutita), cúrcuma (Curcuma domestica) y jengibre (Zingiber officinale).
Bonza incluye ingredientes prebióticos y probióticos cuidadosamente seleccionados, recomendados por veterinarios, combinados con una mezcla de hierbas y productos botánicos diseñados para favorecer la digestión óptima y la salud digestiva general de tu perro.
Ingredientes prebióticos: Garbanzos, habas, guisantes, avena, arándanos, yuca schidigera
Probiótico : Calsporin® – Bacillus subtilis C-3102
Hierbas y productos botánicos: Manzanilla, jengibre, equinácea, cúrcuma, romero, ginseng siberiano, perejil y orégano.



