
La nutrición es la clave para reducir la inflamación de los perros
La inflamación representa un campo de estudio floreciente dentro de la medicina veterinaria, que refleja su importancia en el ámbito de la investigación de la salud humana. Acuñado a partir de la fusión de «inflamación» y «envejecimiento», este término engloba la inflamación crónica de bajo grado que es paralela al proceso de envejecimiento y está estrechamente relacionada con el desarrollo de enfermedades asociadas a la edad en los perros(Franceschi & Campisi, 2014). Esta inflamación no es la respuesta aguda y beneficiosa a una lesión o infección, sino un estado nocivo y persistente que, con el tiempo, puede erosionar la salud y la función.
¿Qué causa el envejecimiento en los perros?
El envejecimiento de los caninos, como el de todos los organismos, es un fenómeno multifactorial. Las predisposiciones genéticas proporcionan un modelo para la longevidad y la propensión a las enfermedades, pero factores externos como la dieta, el medio ambiente, el estrés y el estilo de vida desempeñan papeles sustanciales en la configuración de la trayectoria del envejecimiento. Un rasgo distintivo del envejecimiento a nivel celular es la disfunción mitocondrial, que surge debido al daño oxidativo acumulativo infligido por las especies reactivas del oxígeno (ROS). Además, el envejecimiento deteriora la función de las células madre, cruciales para reparar y mantener los tejidos, lo que conduce a una inevitable disminución de las capacidades regenerativas.
Inflamación crónica:
La inflamación crónica en los perros puede deberse a numerosos estímulos, como infecciones persistentes, exposición continua a toxinas ambientales y estrés crónico. Este estado se caracteriza por la liberación continua de citocinas proinflamatorias, incluso cuando ha pasado el acontecimiento desencadenante inicial, y es una característica esencial de enfermedades como la enfermedad renal crónica en perros(S Perini-Perera – 2021). El sistema inmunitario permanece en fase de alerta, dañando los tejidos con el tiempo y preparando el terreno para diversas afecciones relacionadas con la edad.
Inflamación y enfermedad cardiaca:
En los perros, la inflamación se ha relacionado estrechamente con las enfermedades cardiovasculares. Los estudios han demostrado que los perros con insuficiencia cardiaca tienen niveles elevados de citoquinas inflamatorias circulantes. Se cree que estas citocinas contribuyen a la remodelación cardiaca y a la degeneración de las válvulas cardiacas, problemas frecuentes en perros ancianos(Oyama y Levy, 2010).
Inflamación y articulaciones en perros:
La inflamación de las articulaciones, o artritis, es frecuente en los caninos que envejecen, lo que deteriora considerablemente su calidad de vida. Esta enfermedad se caracteriza por la degradación del cartílago que amortigua las articulaciones, lo que provoca dolor y disminución de la movilidad. Citoquinas inflamatorias como el TNF-α y la IL-1β están muy implicadas en la patogénesis de la artrosis canina, contribuyendo a la degradación del cartílago y al dolor articular. Los mediadores proinflamatorios activan enzimas que digieren el cartílago y el hueso, exacerbando el daño articular. Las estrategias de manejo se centran en reducir la inflamación mediante antiinflamatorios no esteroideos (AINE), dieta y suplementos como la glucosamina y la condroitina(Vandeweerd et al., 2012).
La inflamación y el cerebro:
La neuroinflamación es un rasgo distintivo del deterioro cognitivo en los perros que envejecen. Las células microgliales, las células inmunitarias residentes en el cerebro, se activan crónicamente en respuesta a los cambios neuropatológicos relacionados con la edad, liberando citoquinas inflamatorias que pueden contribuir a la neurodegeneración(Landsberg et al., 2012). Este medio inflamatorio se asocia al desarrollo del síndrome de disfunción cognitiva canina (SDC ), que es similar a la enfermedad de Alzheimer en humanos(Fast et al., 2013). Los antioxidantes y el enriquecimiento conductual forman parte de las intervenciones terapéuticas destinadas a mitigar la neuroinflamación y preservar las funciones cognitivas en perros senior (Chapagain et al., 2018).
Inflamación y vista:
Los procesos inflamatorios pueden afectar profundamente a la vista canina, destacando afecciones como la uveítis y el síndrome del ojo seco (queratoconjuntivitis seca). La inflamación ocular crónica puede conducir a la reducción de la visión o a la ceguera debido al desarrollo de cataratas, glaucoma o enfermedades retinianas. La elevada expresión intraocular de mediadores inflamatorios como las prostaglandinas puede provocar estos cambios deletéreos dentro del ojo(Gelatt et al., 2013). El tratamiento suele incluir medicamentos antiinflamatorios tópicos y, en el caso del ojo seco, fármacos estimulantes de la lágrima o terapia de sustitución lagrimal(Sebbag et al., 2017).
Al incorporar estas subsecciones, el artículo sobre la inflamación en los perros ofrecerá una visión completa de cómo influye la inflamación en diversos aspectos de la salud canina a medida que envejecen. Los estudios adicionales revisados por expertos ofrecen una sólida base científica para la información presentada.
La inflamación y tu perro:
En los perros, el inflammaging puede manifestarse de múltiples formas, desde una disminución de la actividad física debido al dolor y la rigidez articulares hasta un pelaje apagado y una mayor vulnerabilidad a las infecciones. Un marcador fiable de la inflamación sistémica es la proteína C reactiva (PCR), que aumenta en el suero a medida que los perros envejecen, sirviendo como indicador del inflammaging(K Malin – 2022).
Síntomas de inflamación:
El espectro de signos clínicos atribuibles a la inflamación es diverso, lo que refleja la naturaleza sistémica de la inflamación crónica. Los perros pueden mostrar una reducción de la actividad física, aumento de peso, atrofia muscular y un aumento de la incidencia de cáncer. Los cambios de comportamiento, como el aumento de la ansiedad y la disminución de la interacción social, también se han correlacionado con la inflamación crónica (Gruen et al., 2015).
Las causas de la inflamación:
La inflamación surge de una compleja interacción de factores, como una carga antigénica constante que sobrecarga el sistema inmunitario, el fallo de los mecanismos de autofagia y la inmunosenescencia, es decir, el envejecimiento del sistema inmunitario. Juntos, estos elementos fomentan un entorno proinflamatorio perjudicial para la salud(Day, 2010).
Vías de inflamación crónica:
Dentro de la enmarañada red de vías de señalización que impulsan la inflamación crónica, destaca la vía NF-kB. Normalmente implicada en la regulación de la respuesta inmunitaria, esta vía puede desregularse con la edad, lo que conduce a la activación inapropiada de genes inflamatorios(Lawrence, 2009). Además, las adipoquinas producidas por el tejido adiposo de los perros pueden promover la inflamación y alterar el funcionamiento metabólico normal(Kleemann et al., 2009).
Factores desencadenantes de la inflamación:
Diversos factores del estilo de vida pueden desencadenar o empeorar la inflamación, como la mala alimentación, la obesidad, la falta de ejercicio, las infecciones continuas y el estrés psicológico crónico. Cada uno de estos elementos puede iniciar o amplificar la cascada inflamatoria y contribuir a la progresión de la inflamación.
Disbiosis e Inflamación:
El microbioma intest inal ha surgido como un actor central en la salud y la enfermedad en general, incluida la inflamación. El desequilibrio de las bacterias intestinales, conocido como disbiosis, se ha relacionado con una mayor permeabilidad intestinal. Este «intestino permeable» permite la entrada de bacterias y toxinas en el torrente sanguíneo, lo que desencadena la inflamación sistémica(Suchodolski, 2016).
Alimentos que aumentan la inflamación:
Las dietas ricas en productos finales de glicación avanzada (AGE ) se asocian a un aumento del estrés oxidativo y de las respuestas inflamatorias. Muchos alimentos comerciales para mascotas contienen estos AGE. Las dietas ricas en carbohidratos también pueden alterar la flora intestinal y favorecer los estados inflamatorios (Cai et al., 2014).
La dieta antiinflamatoria:
Para contrarrestar la inflamación, una dieta antiinflamatoria para perros debe incluir una proporción equilibrada de ácidos grasos omega-3 y omega-6, abundantes antioxidantes y prebióticos y probióticos para reforzar la salud intestinal. Alimentos como las algas marinas y los aceites de pescado, los arándanos y las fibras fermentables son conocidos por sus propiedades antiinflamatorias(Jewell et al., 2000).
Ralentizar el envejecimiento:
Combatir los efectos del envejecimiento y la inflamación en los perros implica un enfoque integrador que abarque la dieta, el ejercicio y la estimulación cognitiva. La restricción calórica, manteniendo una nutrición óptima, y la actividad física adaptada pueden retrasar la aparición de enfermedades relacionadas con el envejecimiento y prolongar la duración de la salud(R D Kealy 2002).
La inflamación es una fuerza silenciosa pero potente en el proceso de envejecimiento de los perros, que influye en la progresión de múltiples enfermedades crónicas. Una estrategia integral que incluya la modificación de la dieta, la atención veterinaria constante y el mantenimiento de un estilo de vida activo y enriquecido para los perros es clave para mitigar el impacto de la inflamación crónica. A medida que se amplía la investigación sobre la inflamación, prevemos nuevas perspectivas e intervenciones que mejorarán la calidad y duración de la vida de nuestros compañeros caninos.
El papel de la nutrición en la ralentización de la inflamación
Como se ha demostrado anteriormente, la alimentación y la nutrición de tu perro desempeñan un papel importante a la hora de acelerar o ralentizar el proceso de inflamación.
Una dieta rica en ingredientes proinflamatorios -grasas saturadas, Omega-6 y AGE y pobre en Omega-3, antioxidantes e ingredientes antiinflamatorios como fitonutrientes y polifenoles- contribuirá inevitablemente a la inflamación, reduciendo enormemente su longevidad y calidad de vida.
No se puede exagerar el papel que desempeñan los antioxidantes y los antiinflamatorios en el apoyo y el mantenimiento de la salud y el bienestar de tu perro en todos sus órganos principales.
Bonza Alimento Bioactivo para Perros – Ayuda Antiinflamatoria
El pienso antiinflamatorio vegano para perros Bonza incluye una variedad de ingredientes bioactivos con propiedades antiinflamatorias bien investigadas.
A continuación se enumeran los ingredientes antiinflamatorios de la comida vegana para perros Bonza y cómo contribuyen a reducir la inflamación, favoreciendo a su vez la reducción de la inflamación de tu perro.
DHAgold™: Este ingrediente clínicamente investigado, procedente de algas marinas puras, contiene una serie de compuestos bioactivos antiinflamatorios, como ácidos grasos poliinsaturados omega-3 (AGPI n-3), incluidos DHA, EPA y DPA, clorofila a, β-caroteno, astaxantina y fucoxantina, y, como ingredientes dietéticos, sus extractos han demostrado ser eficaces en enfermedades metabólicas crónicas relacionadas con la inflamación, como las enfermedades cardiovasculares y la artritis(1, 2, 3, 4, 5).
Extracto de aceite de oliva: Se sabe que el aceite de oliva es una fuente rica en ácidos grasos monoinsaturados (AGMI), especialmente ácido oleico, que se ha demostrado que modula la respuesta inmunitaria y ejerce efectos antiinflamatorios. Un estudio realizado por Beauchamp et al. reveló que el oleocanthal, un componente del aceite de oliva virgen extra, inhibe la actividad de las enzimas ciclooxigenasa (COX), de forma muy parecida al fármaco antiinflamatorio común ibuprofeno, por lo que presenta propiedades antiinflamatorias(1). Otros estudios confirman además el efecto beneficioso de los compuestos del aceite de oliva, como la oleuropina y el hidroxitirosol, en la reducción de la inflamación(2, 3).
La piña: La bromelina, una enzima que se encuentra en la piña, demuestra propiedades antiinflamatorias y analgésicas. Puede reducir la inflamación modulando vías clave, como la vía COX-2 y la activación del factor nuclear-κB (NF-κB)(1, 2).
Col rizada y espinacas: Estas verduras son ricas en carotenoides y otros antioxidantes, que neutralizan los radicales libres dañinos y ayudan a prevenir el inicio de vías inflamatorias(1). El sulforafano de la col rizada reduce la inflamación bloqueando la activación del sistema NF-κB(3).
Seta Reishi: Este hongo está cargado de compuestos antiinflamatorios, como triterpenoides, polisacáridos y peptidoglicanos(1). Concretamente, inhibe la liberación de citoquinas y mediadores proinflamatorios, así como regula a la baja la expresión génica relacionada con las vías inflamatorias(2).
Cúrcuma: El componente activo de la cúrcuma, la curcumina, se ha estudiado ampliamente por sus potentes efectos antiinflamatorios. Inhibe la activación del NF-κB, un importante factor de transcripción celular que regula la expresión génica de diversas citocinas proinflamatorias(4, 5).
Jengibre: Esta especia contiene gingeroles y shogaoles, que inhiben la producción de óxido nítrico, un compuesto que produce radicales libres dañinos. Al hacerlo, el jengibre impide la activación del NF-κB, ejerciendo así efectos antiinflamatorios(1).
Avena: Se ha descubierto que los compuestos únicos de la avena, las avenantramidas, inhiben la activación del NF-κB y la producción de citocinas inflamatorias(1).
Quinoa: La quinoa es rica en fitoquímicos como la quercetina y el kaempferol, que tienen propiedades antiinflamatorias. Inhiben la liberación de histamina de los mastocitos y basófilos, lo que reduce la inflamación(5).
Aceite de colza: Este aceite es abundante en ácidos grasos omega-3, que inhiben la producción de eicosanoides proinflamatorios, lo que reduce la inflamación(36).
Baobab: Se sabe que el contenido en polifenoles del baobab previene el daño oxidativo de las células y reduce la inflamación(11).
Arándano rojo: Compuestos como la quercetina, la miricetina y la peonidina de los arándanos muestran actividad antiinflamatoria al inhibir las enzimas COX-2 y lipoxigenasa, ambas implicadas en el proceso inflamatorio(3).
La comida vegana antiinflamatoria para perros Bonza también contiene PhytoPlus™, una mezcla patentada de hierbas, productos botánicos y adaptógenos que aportan los beneficios para la salud que ofrecen sus potentes fitonutrientes para una vida sana y larga de tu perro.
Los alimentos bioactivos para perros pueden desempeñar un papel importante en la desinflamación de tu perro.

Referencias:
- Franceschi, C., y Campisi, J. (2014).
- Terman, A., et al. (2010).
- A. Y. Abramov (Ed.), Avances en medicina mitocondrial.
- Y. O. Zubova (Ed.), Biología Celular y Medicina Traslacional, Volumen 12.
- Brown, S. A. (2010).
- Oyama, M. A., y Levy, R. J. (2010).
- Klenner, S., et al. (2010). Evaluación de la proteína C reactiva, la haptoglobina y la SAA como marcadores de inflamación en perros. Revista Americana de Investigación Veterinaria, 71(7), 812-819.
- Gruen, M. E., et al. (2015). 7.
- Day, M. J. (2010). .
- Lawrence, T. (2009).
- Kleemann, R., et al. (2009). Obesidad e Inflamación Crónica: Un Vínculo Fisiopatológico con la Resistencia a la Insulina y la Diabetes de Tipo 2.
- G. S. Hotamisligil (Ed.), Obesidad y metabolismo. .
- Karger. Freeman, L. M., et al. (2013). Revisión de las reacciones alimentarias adversas en el perro y el gato ancianos. Revista de Medicina Interna Veterinaria, 27(S1), S60-S65.
- Suchodolski, J. S. (2016). .
- Cai, W., et al. .
- Jewell, D. E., et al. (2000). Efectos de la taurina sérica y otros marcadores nutricionales en la longevidad del Beagle que envejece. Revista de Ciencia Nutricional y Vitaminología (Tokio), 46(3), 157-162.
Referencias para Inflamación y articulaciones:
- Sanderson, R. O., et al. (2009). , 32(1), 1-15.
- Moreau, M., et al. (2013). .
- Vandeweerd, J. M., et al. (2012). Comprender la fisiopatología de la artrosis para optimizar el uso de AINE en pacientes veterinarios. Revista de Práctica de Pequeños Animales, 53(7), 362-369.
La inflamación y el cerebro:
Referencias para Inflamación y vista: