
Un estudio histórico en la ciencia del microbioma canino
| Castillo-Fernández J, Gilroy R, Jones RB, Honaker RW, Whittle MJ, Watson P, Amos GCA. Catálogo de Waltham para el microbioma intestinal canino: un catálogo taxonómico y funcional completo del microbioma intestinal canino mediante un novedoso descubrimiento genómico basado en la metagenómica. Microbioma. 2026;14(1):25. DOI: 10.1186/s40168-025-02265-w |
Resumen ejecutivo
En enero de 2026, investigadores del Waltham Petcare Science Institute publicaron la cartografía más completa del microbioma intestinal canino jamás realizada. Este estudio histórico representa un cambio de paradigma en nuestra comprensión de la salud digestiva canina, al identificar 240 especies bacterianas básicas que representan más del 80% del microbioma intestinal canino sano, junto con el descubrimiento de 89 especies totalmente nuevas y 10 nuevos géneros bacterianos exclusivos de los perros.
La importancia del estudio va más allá de la taxonomía. Al cartografiar las capacidades funcionales de estas bacterias, incluidos sus papeles en la producción de ácidos grasos de cadena corta, el metabolismo de los hidratos de carbono y la transformación de los ácidos biliares, esta investigación establece la base científica para comprender cómo la nutrición influye directamente en la salud de todo el organismo a través del microbioma intestinal.
Resumen de los principales resultados
| Métrica | Encontrar |
| Tamaño de la muestra | 501 muestras fecales de 107 perros (EE.UU. y Europa) |
| Especies principales | 240 especies que comprenden >80% del microbioma intestinal |
| Nuevos descubrimientos | 982 nuevas cepas, 89 nuevas especies, 10 nuevos géneros |
| Mejora de la cartografía | 25% → 95% de las lecturas metagenómicas |
| Productores de butirato | 37,5% de las especies (45,6% por abundancia) |
| Productores de propionato | 18,8% de las especies |
| Densidad CAZyme | 71 enzimas carbohidrato-activas por especie |
Resumen del estudio: Métodos y diseño
Antecedentes y justificación
A pesar del creciente interés por el microbioma entre los científicos y el público en general, la investigación sobre el microbioma intestinal de los animales de compañía ha seguido siendo notablemente limitada. Antes de este estudio, sólo aproximadamente el 25% de las lecturas de secuenciación metagenómica canina podían asignarse a genomas conocidos, lo que dejaba una proporción sustancial del microbioma intestinal canino sin caracterizar funcionalmente.
El equipo de investigación observó que, dado que hay solapamiento en algunas bacterias que residen en los intestinos de humanos y caninos, los estudios anteriores se centraban a menudo en las similitudes o vínculos con el microbioma humano, en lugar del papel funcional del microbioma canino y cómo se relaciona específicamente con la salud canina. Según los investigadores, este enfoque limitaba intrínsecamente nuestra comprensión de la salud intestinal específica de los perros.
Cohorte del estudio y recogida de muestras
En el estudio se analizaron 501 muestras fecales de 107 perros sanos de varios países de Estados Unidos y Europa. Los perros procedían de diversos entornos vitales, incluidas las instalaciones de perreras enriquecidas medioambientalmente del Waltham Petcare Science Institute y el Pet Health and Nutrition Center, así como los hogares de clientes de Mars Veterinary Health y empleados de Mars Petcare. Esta diversidad fue intencionada, para garantizar que el catálogo resultante fuera ampliamente representativo de la población canina sana.
Secuenciación y enfoque bioinformático
Los investigadores emplearon tanto la secuenciación metagenómica por escopeta de lectura larga como la de lectura corta, lo que representa el enfoque más sofisticado actualmente disponible para la caracterización del microbioma. Esta metodología de doble tecnología permitió reconstruir 5.753 genomas metagenómicos ensamblados (MAG), que posteriormente se desreplicaron en 1.031 cepas bacterianas distintas.
El uso de genomas ensamblados con metagenomas es especialmente significativo, ya que permite a los investigadores reconstruir genomas bacterianos casi completos directamente a partir de muestras ambientales, sin necesidad de cultivarlos en el laboratorio. Este enfoque capta toda la diversidad del ecosistema intestinal, incluidas las especies que no pueden cultivarse en condiciones de laboratorio.
Descubrimientos taxonómicos: Un nuevo mapa del intestino canino
Escala de descubrimientos novedosos
La escala del descubrimiento taxonómico logrado por este estudio no tiene precedentes en la investigación sobre animales de compañía. De las 1.031 cepas identificadas, 982 resultaron ser nuevas cepas específicas caninas no descritas previamente en la literatura científica. Y lo que es más significativo, el estudio identificó 89 especies bacterianas totalmente nuevas y 10 géneros bacterianos nuevos.
Estos nuevos géneros pertenecen a familias bacterianas como Erysipelotrichaceae, Erysipelatoclostridiaceae, Atopobiaceae, Anaeroplasmataceae, Lachnospiraceae y Anaerovoracaceae. Se sabe que muchas de estas familias están implicadas en la fermentación de la fibra y la producción de ácidos grasos de cadena corta, lo que sugiere que estos organismos recién descubiertos desempeñan funciones importantes en el procesamiento de nutrientes.
El microbioma canino básico
El estudio definió un microbioma central de 240 especies bacterianas que representan colectivamente más del 80% del contenido bacteriano de las heces caninas sanas. Este núcleo se validó con un conjunto de datos independiente de 47 perros, lo que confirmó la solidez y generalizabilidad de estos hallazgos.
La especie más abundante identificada fue Prevotella copri, que constituía el 8,1% del microbioma canino medio. Curiosamente, esta especie es también la bacteria más abundante en el microbioma intestinal humano, aunque sus cepas específicas y sus papeles funcionales difieren según los huéspedes. Otras especies básicas muy abundantes fueron Candidatus Skylacomonas (7,3%) y Candidatus Ileibacterium (5,7%), ambas reconocidas actualmente como importantes contribuyentes a la .
Distintivos del microbioma canino
Un hallazgo crítico con profundas implicaciones para la ciencia de la nutrición es que el microbioma canino es fundamentalmente distinto del microbioma humano. Los investigadores observaron que muchos paradigmas del microbioma humano no pueden aplicarse directamente a los perros.
Lo más notable es que Akkermansia muciniphila, una especie bacteriana que ha recibido una enorme atención en la investigación de la salud intestinal humana por su papel en la salud metabólica y la función de barrera intestinal, estaba completamente ausente en todas las muestras caninas. Este hallazgo demuestra definitivamente que los perros han desarrollado su propio ecosistema intestinal, con poblaciones bacterianas distintas adaptadas a la fisiología, la dieta y el sistema inmunitario caninos.
| MEJORA DEL MAPEO 25% → 95% Las lecturas metagenómicas ahora se pueden mapear con genomas específicos caninos conocidos |
Análisis Funcional: Qué hace realmente el microbioma
Más allá de catalogar simplemente qué bacterias están presentes, el estudio proporcionó una visión sin precedentes de lo que estas bacterias hacen realmente. Esta anotación funcional transforma nuestra comprensión de un mero inventario a un marco mecanicista para entender la salud intestinal.
Producción de ácidos grasos de cadena corta
Los ácidos grasos de cadena corta (AGCC), en particular el butirato, el propionato y el acetato, son productos de fermentación bacteriana que sirven como moléculas de señalización en todo el organismo, influyendo en todo, desde la integridad de la barrera intestinal hasta la función cerebral, la regulación inmunitaria y la salud metabólica.
El estudio descubrió que el 37,5% de las especies poseen genes para la producción de butirato. Cuando se pondera por abundancia, esto se eleva al 45,6% del microbioma por abundancia, lo que significa que casi la mitad de la masa bacteriana de un intestino canino sano es capaz de producir activamente este metabolito crítico. Otro 18,8% de las especies puede producir propionato.
El butirato es la principal fuente de energía de los colonocitos (células que recubren el colon), mantiene la integridad de la barrera intestinal, reduce la inflamación y se ha demostrado que influye en órganos distantes, como el cerebro (a través del eje intestino-cerebro), el hígado (a través del eje intestino-hígado) y el sistema inmunitario (a través del eje intestino-inmunitario). El hallazgo de que una proporción tan sustancial del microbioma canino se dedique a la producción de butirato subraya la centralidad del metabolismo de los AGCC para la salud canina.
Metabolismo de los Hidratos de Carbono: Compensación de las limitaciones caninas
Una de las conclusiones más significativas del estudio se refiere al metabolismo de los hidratos de carbono. Los perros poseen una capacidad genética limitada para digerir hidratos de carbono complejos en comparación con los omnívoros y los herbívoros. El microbioma intestinal, revela el estudio, compensa ampliamente esta limitación.
Las especies del microbioma intestinal canino poseen una media de 71 enzimas activas en carbohidratos (CAZymes) por especie. Esta densidad enzimática permite descomponer diversos tipos de fibra que los perros no pueden digerir de forma independiente.
Capacidad de Degradación de Carbohidratos
| Tipo de sustrato | % de especies capaces |
| Quitina | 75% |
| Hemicelulosa | 37% |
| Celulosa | 36% |
| Almidón | 22% |
Este hallazgo tiene profundas implicaciones para la nutrición: la diversidad dela fibra dietética favorece directamente la diversidad y la función microbianas. Diferentes especies bacterianas se especializan en descomponer distintos tipos de fibra, lo que significa que un perfil variado de fibra en la dieta favorece un ecosistema microbiano más completo.
Metabolismo de los Ácidos Biliares: La conexión intestino-hígado
Un descubrimiento especialmente significativo fue la identificación de dos nuevas especies de Peptacetobacter con capacidad para convertir los ácidos biliares primarios en ácidos biliares secundarios. Los investigadores describieron esto como «un hallazgo importante en el contexto de las enfermedades gastrointestinales crónicas de los animales de compañía.»
Estas bacterias poseen enzimas hidrolasas de sales biliares (BSH) y el operón bai, la maquinaria genética necesaria para la 7α-deshidroxilación, el paso crítico en la síntesis de ácidos biliares secundarios. Los ácidos biliares secundarios, incluidos el ácido desoxicólico y el ácido litocólico, desempeñan múltiples funciones: protegen contra las bacterias patógenas, regulan el metabolismo hepático, influyen en la homeostasis de la glucosa y sirven como moléculas de señalización que afectan a órganos distantes.
Este hallazgo ilumina el eje intestino-hígado a un nivel mecanicista, demostrando que bacterias intestinales específicas regulan directamente la función hepática a través del metabolismo de los ácidos biliares.
Biosíntesis de aminoácidos
El estudio descubrió que el 42% de las especies contenían vías completas de biosíntesis de la lisina, contribuyendo a la disponibilidad de aminoácidos para el huésped. Este hallazgo sugiere que el microbioma desempeña un papel en la nutrición proteica más allá de la simple digestión, sintetizando activamente aminoácidos que el huésped puede utilizar.
Perfil de seguridad de las nuevas especies
Se confirmó que las 89 nuevas especies identificadas en el estudio eran organismos comensales, sin factores de virulencia conocidos. Los investigadores observaron que la ausencia de patógenos y patobiontes era de esperar dada la cohorte sana, pero este hallazgo confirma, no obstante, que las especies recién descubiertas son habitantes normales del intestino canino sano y no invasores oportunistas.
Implicaciones para la nutrición canina
Los autores del estudio señalan explícitamente que las «intervenciones dietéticas» muestran «resultados prometedores en la modulación de aspectos de la función GI canina». La amplia caracterización funcional aportada por esta investigación establece que la nutrición es una palanca primordial para apoyar la salud intestinal y, a través de las conexiones del intestino con otros sistemas orgánicos, la salud de todo el cuerpo.
Fibra alimentaria: Combustible para el microbioma
Con 71 enzimas carbohidratoactivas por especie y capacidad para descomponer celulosa, hemicelulosa, almidón y quitina, el microbioma intestinal canino está diseñado para procesar diversas fibras vegetales. El estudio valida un enfoque de la nutrición canina que da prioridad a la diversidad de fibras prebióticas para alimentar poblaciones bacterianas beneficiosas.
Los distintos tipos de fibra sustentan poblaciones bacterianas diferentes, lo que significa que la diversidad dietética se traduce directamente en diversidad microbiana. Una dieta rica en ingredientes vegetales variados proporciona los sustratos necesarios para un ecosistema intestinal completo y funcional.
Producción de AGCC y salud de todo el cuerpo
El hallazgo de que casi la mitad del microbioma produce butirato en abundancia sitúa la producción de AGCC como una medida central de la salud intestinal. Las intervenciones dietéticas que favorecen las bacterias productoras de AGCC, principalmente mediante el suministro de fibras fermentables, tienen efectos en cascada en todo el organismo.
El butirato influye en el eje intestino-cerebro (que afecta al estado de ánimo, la cognición y la respuesta al estrés), el eje intestino-inmunitario (que regula las respuestas inflamatorias), el eje intestino-hígado (que modula el metabolismo hepático) y el eje intestino-piel (que influye en la salud dérmica). El propionato regula la gluconeogénesis y el apetito, mientras que el acetato sirve de sustrato para la lipogénesis y la producción de energía.
El caso de la formulación específica para caninos
Quizá la implicación nutricional más importante de esta investigación sea la demostración definitiva de que los paradigmas del microbioma humano no pueden aplicarse directamente a los perros. La ausencia total de Akkermansia muciniphila, a pesar de su prominencia en la investigación sobre la salud intestinal humana, ejemplifica este punto.
Este hallazgo aboga firmemente por una formulación nutricional específica para caninos, basada en la investigación específica canina, en lugar de la extrapolación de los estudios en humanos. El catálogo de Waltham proporciona ahora la base científica precisamente para este enfoque.
Validación del sistema Bonza ‘One Gut. Perro entero». Posicionamiento
Los hallazgos del catálogo de Waltham proporcionan una convincente validación científica del posicionamiento central de Bonza: «Un intestino. Perro entero». Esta sección examina cómo los descubrimientos del estudio corroboran cada elemento de este marco.
El intestino como centro de mando: Validación científica
El estudio demuestra que el microbioma intestinal no es un mero órgano digestivo, sino un centro metabólico y de señalización con influencia en todo el organismo. La anotación funcional revela bacterias productoras de:
Ácidos grasos de cadena corta que sirven como moléculas de señalización que afectan a la función cerebral (eje intestino-cerebro), a la regulación inmunitaria (eje intestino-inmunitario), al metabolismo hepático (eje intestino-hígado) y al estado inflamatorio de todo el organismo.
Los ácidos biliares secundarios a través de la especie Peptacetobacter, recientemente descubierta, regulan directamente la función hepática y el metabolismo de la glucosa.
Los aminoácidos a través de vías completas de biosíntesis, contribuyendo a la nutrición proteica y a la función celular.
Esto es precisamente lo que afirma «Un intestino. Perro entero» afirma: que la salud intestinal es la base sobre la que se construye la salud de todo el cuerpo.
Ejes intestino-órgano: Ahora mapeados a nivel de especie
El contenido educativo de Bonza hace hincapié desde hace tiempo en los ejes intestino-cerebro, intestino-inmunitario, intestino-hígado, intestino-piel y intestino-articulaciones. El catálogo de Waltham proporciona ahora pruebas a nivel de especie de estas conexiones:
| Eje | Pruebas del Catálogo de Waltham |
| Intestino-Cerebro | 45,6% de abundancia dedicada a la producción de butirato; el butirato atraviesa la barrera hematoencefálica, modula la neuroinflamación |
| Intestino-Hígado | Nuevas especies de Peptacetobacter con enzimas BSH y operón bai para el metabolismo de los ácidos biliares |
| Gut-Immune | La producción de AGCC favorece el desarrollo de células T reguladoras y la modulación inflamatoria |
| Intestino-Piel | Los efectos antiinflamatorios de los AGCC se extienden al tejido dérmico a través de la circulación sistémica |
| Gut-Joint | Las propiedades antiinflamatorias del butirato influyen en el estado inflamatorio sistémico que afecta a la salud articular |
La nutrición como palanca principal: Confirmado
La afirmación explícita del estudio de que las «intervenciones dietéticas» muestran «resultados prometedores en la modulación de aspectos de la función GI canina» valida directamente la premisa de Bonza de que la nutrición es la herramienta principal para apoyar la salud intestinal.
La amplia capacidad de procesamiento de carbohidratos del microbioma (71 CAZimas por especie, con capacidades que abarcan la celulosa, la hemicelulosa, el almidón y la quitina) demuestra que las fibras vegetales son precisamente lo que el microbioma intestinal canino está preparado para procesar. Este hallazgo respalda la filosofía de formulación de Bonza de proporcionar diversas fibras prebióticas mediante ingredientes de origen vegetal.
Ciencia Canina Específica: La base
Bonza ha insistido constantemente en la importancia de la investigación específica canina, en lugar de basarse únicamente en la extrapolación de los estudios humanos. El catálogo de Waltham valida poderosamente este enfoque al demostrar:
1. El microbioma canino es fundamentalmente distinto del microbioma humano, con más de 900 cepas específicas caninas identificadas.
2. Especies clave destacadas en la investigación sobre la salud intestinal humana (en particular Akkermansia muciniphila) están totalmente ausentes en los perros.
3. Los perros han desarrollado su propio ecosistema intestinal, que requiere enfoques específicos de la nutrición y la salud.
Ésta es precisamente la base científica sobre la que se construyen las fórmulas de Bonza.
Conclusión: Una nueva era en la ciencia intestinal canina
El catálogo de Waltham representa un momento decisivo en la ciencia del microbioma canino. Al proporcionar la cartografía más exhaustiva del microbioma intestinal canino hasta la fecha, identificando 240 especies principales y 89 especies nuevas, y caracterizando sus capacidades funcionales con un detalle sin precedentes, esta investigación establece la base científica de los planteamientos basados en pruebas para la salud intestinal canina.
Para Bonza, este estudio sirve de validación independiente y revisada por expertos de nuestro posicionamiento central. La ciencia lo confirma:
De hecho, el intestino es un centro de mando para la salud de todo el cuerpo, ya que los metabolitos bacterianos influyen en órganos distantes a través de múltiples ejes intestino-órgano.
La nutrición es la palanca principal para modular la función intestinal, y la diversidad de la fibra dietética apoya directamente la diversidad y la función microbianas.
La ciencia específica canina es importante, ya que el microbioma del perro es fundamentalmente distinto de los paradigmas humanos.
Una tripa. Perro entero. no es un eslogan publicitario, sino una realidad científica, cartografiada ahora a nivel de especie por la principal institución de investigación sobre nutrición de mascotas del mundo.
| «Los taxones y funciones aquí presentados proporcionan la imagen de mayor resolución del microbioma del perro mascota sano hasta la fecha». – Castillo-Fernández et al., Microbioma 2026 |