
Resumen
Cada vez se habla más de los probióticos para perros con problemas articulares, pero ¿qué dicen realmente los estudios? Esta guía analiza el eje intestino-articulaciones, es decir, la forma en que la salud intestinal influye en la inflamación y el bienestar de las articulaciones. Las investigaciones en perros muestran que la microbiota intestinal difiere entre los animales con artritis y los sanos, aunque la relación parece tener más que ver con la función de barrera intestinal y la señalización inflamatoria que con un simple desequilibrio. La evidencia intervencionista más sólida hasta ahora es traslacional, extraída de ensayos en humanos y modelos animales en los que los probióticos y prebióticos redujeron la inflamación y el dolor articulares. Los ensayos de tratamiento directo en perros siguen siendo limitados. Si se usan de forma realista, los probióticos son una medida de apoyo que funciona junto con el control del peso, los ácidos grasos omega-3, los nutracéuticos para las articulaciones y la atención veterinaria, no un sustituto de ninguno de ellos.
De un vistazo
Los probióticos pueden contribuir indirectamente al bienestar articular de los perros, ya que mejoran la salud intestinal y reducen la inflamación crónica relacionada con el dolor articular. Son una medida de apoyo, no una cura para la artritis.
Puntos clave
- El intestino y las articulaciones están conectados a través del eje intestino-articulaciones, y esto se debe a la función de barrera intestinal y a la inflamación, no a una sola bacteria dañina.
- Los estudios en perros muestran diferencias en la microbiota en casos de artritis, pero los datos son más bien indicativos de una relación que una prueba de eficacia del tratamiento.
- La evidencia más sólida sobre las intervenciones es de carácter traslacional: un ensayo clínico con 537 pacientes y modelos animales demuestran que los probióticos y los prebióticos pueden aliviar la inflamación y el dolor articulares.
- Los probióticos dan mejores resultados cuando se combinan con el control del peso, los ácidos grasos omega-3, los suplementos para las articulaciones y la atención veterinaria.
Información clave
La pregunta que realmente importa no es si los probióticos curan las articulaciones, sino cómo una flora intestinal más sana reduce la inflamación que sufren las articulaciones.
Introducción
Seguro que lo has notado. Suben las escaleras más despacio, se detienen un momento antes de subirse al coche, y les cuesta más tiempo quitarse esa rigidez de las mañanas frías. La pérdida de comodidad y movilidad en las articulaciones es uno de los cambios más comunes que los dueños observan a medida que sus perros envejecen, y es uno de los más difíciles de ver.
En la búsqueda de formas de ayudar, la salud intestinal se ha colado en la conversación. Los probióticos, que antes solo se asociaban con la digestión, ahora se promocionan para todo, desde el estado de ánimo hasta la movilidad. La idea de que el intestino pueda influir en las articulaciones no es un invento del marketing. Se basa en un campo científico real y en rápido avance llamado «eje intestino-articulación». Pero la realidad es más matizada de lo que sugieren muchas de las afirmaciones de los productos.
Esta guía explica lo que realmente revelan los estudios, en qué aspectos la evidencia es sólida y en cuáles aún es prematura, qué cepas probióticas cuentan con más respaldo y cómo utilizarlas de forma sensata como parte de un plan integral para el cuidado de las articulaciones.
Puntos clave
Antes de entrar en detalles, estos son los puntos más importantes para cualquier dueño de perro que esté valorando la posibilidad de darle probióticos para cuidar sus articulaciones:
- El eje intestino-articulaciones es una realidad. La salud intestinal influye en la inflamación articular a través de la función de barrera intestinal, la translocación de productos bacterianos y la señalización inmunitaria.²,⁴,⁹
- En los perros, la microbiota intestinal difiere entre los animales con artritis y los sanos, pero la diferencia es sutil y de carácter asociativo. Esto no prueba que los probióticos traten la artritis.¹,²,³
- La evidencia más sólida sobre los tratamientos intervencionistas es de carácter traslacional. En un ensayo con humanos, un probiótico mejoró los índices de dolor articular y redujo la inflamación,⁶ y en ratones, un prebiótico protegió las articulaciones de la osteoartritis provocada por la obesidad.⁵
- Los probióticos son un complemento, no un tratamiento curativo. Funcionan mejor si se combinan con el control del peso, los ácidos grasos omega-3, los suplementos para las articulaciones y la atención veterinaria.
- La cepa, la viabilidad y un enfoque que tenga en cuenta todo el tracto intestinal son más importantes que los simples recuentos bacterianos que aparecen en los titulares.
En esta guía
- ¿Pueden los probióticos ayudar a las articulaciones de un perro?
- Cómo influye la salud intestinal en las articulaciones de tu perro
- Lo que revelan los estudios en perros
- Lo que revelan los estudios sobre probióticos y prebióticos
- ¿Qué cepas probióticas son importantes para el cuidado de las articulaciones?
- Probióticos junto con glucosamina, omega-3 y control del peso
- Cómo usar los probióticos para cuidar las articulaciones
- Cuándo acudir al veterinario
- Cómo ayuda Bonza a cuidar la salud de las articulaciones
- Preguntas frecuentes
- Conclusión
- Referencias
- Información editorial
¿Pueden los probióticos ayudar a las articulaciones de un perro?
Los probióticos pueden ayudar a mejorar el bienestar articular de los perros de forma indirecta, mejorando la salud intestinal y reduciendo la inflamación de bajo grado que se transmite desde el intestino a las articulaciones. No son un tratamiento para la artritis y no regeneran el cartílago que ya se ha desgastado. Los datos científicos son prometedores, pero aún es pronto, y la mayoría son indirectos.
El razonamiento es sencillo. Los problemas articulares, como la artrosis , no solo se deben al desgaste mecánico, sino también a una inflamación crónica de bajo grado en todo el cuerpo. Una parte importante de esa inflamación empieza en el intestino. Cuando el revestimiento intestinal y la comunidad de microbios que viven en él están sanos, el cuerpo produce menos señales inflamatorias. Cuando no lo están, la actividad inflamatoria aumenta y las articulaciones lo notan.²
Lo que aún no podemos afirmar es que dar probióticos a un perro reduzca de forma predecible el dolor de la artritis. Los resultados de los ensayos más convincentes provienen de estudios en humanos y en animales de laboratorio, en los que los probióticos y los prebióticos han mejorado los índices de dolor y protegido el tejido articular.⁵,⁶ Los ensayos de tratamiento bien controlados en perros siguen siendo escasos. Así que la postura realista es esta: hay una base biológica sólida y pruebas traslacionales alentadoras, lo que hace que los probióticos sean una medida de apoyo razonable, pero no una terapia independiente probada.
Cómo influye la salud intestinal en las articulaciones de tu perro
El intestino influye en las articulaciones a través del «eje intestino-articulación», una conexión bidireccional en la que el estado del revestimiento intestinal determina el nivel de inflamación que circula por el cuerpo. Este es el mecanismo que conecta un órgano digestivo con uno estructural, y es la razón fundamental por la que se estudian los probióticos para la salud articular. Nuestra guía sobre el eje intestino-articulaciones cubre todo el marco; aquí tienes la cadena de eventos esencial.
Todo empieza por la barrera intestinal. Un revestimiento intestinal sano es selectivamente permeable, lo que permite el paso de los nutrientes al tiempo que impide que las bacterias y sus fragmentos entren en el torrente sanguíneo. Cuando esa barrera se ve comprometida —un estado que a menudo se describe como aumento de la permeabilidad intestinal o «intestino permeable»—, algunos componentes bacterianos, como el lipopolisacárido (LPS), pueden pasar a la circulación.²,⁴
Una vez en el torrente sanguíneo, estos fragmentos actúan como señales de alarma. Inducen a las células inmunitarias a liberar mediadores inflamatorios y, en el tejido articular, esto puede atraer a las células inflamatorias hacia la membrana sinovial —la membrana que recubre la articulación—, donde agravan la inflamación y el dolor.⁴,⁵,⁹ Por eso, en las investigaciones se está observando que los marcadores de una barrera permeable, más que un único perfil bacteriano «malo», son un indicador más fiable del dolor articular.²
El proceso contrario es protector. Cuando las bacterias beneficiosas fermentan la fibra dietética, producen ácidos grasos de cadena corta (AGCC), como el butirato. Los AGCC nutren las células del revestimiento intestinal, ayudan a mantener intacta la barrera y ejercen efectos antiinflamatorios que son importantes para el tejido articular.⁹,¹⁰ Un intestino que produce muchos AGCC ayuda, en efecto, a mantener a raya la inflamación sistémica. Este es el lado positivo de la que las estrategias probióticas y prebióticas pretenden potenciar.
Lo que revelan los estudios en perros
En los perros, los estudios revelan sistemáticamente diferencias en la microbiota intestinal entre los animales con artritis y los sanos, pero estas diferencias son más bien correlaciones que pruebas de causalidad, y son más sutiles de lo que suele dar a entender la publicidad sobre los probióticos para las articulaciones.
Las primeras pruebas directas las aportaron Cintio y sus colegas, que compararon el microbioma fecal y los productos finales de la fermentación en perros sanos y con artritis. Observaron diferencias cuantificables en la composición microbiana y la fermentación entre ambos grupos, lo que constituyó el primer indicio de la existencia de un eje microbioma-articulaciones en los perros.¹
Estudios más recientes y de mayor envergadura han aportado matices importantes. Un estudio de 2024 que utilizó perros domésticos como modelo natural de la osteoartritis examinó a 93 animales y no encontró diferencias significativas en la diversidad microbiana general entre los perros con dolor de osteoartritis y los que no lo padecían. En cambio, los autores señalaron la permeabilidad intestinal, reflejada en marcadores como el LPS y la proteína de unión al LPS, como la vía más probable por la que el intestino influye en el dolor articular.² Un estudio de 2025 con 175 beagles llegó a una conclusión similar: la diversidad general dependía más de la edad que de la osteoartritis, aunque había grupos bacterianos específicos, como Peptococcus, Peptostreptococcus, Clostridiaceae y Coprobacillus, que eran más abundantes en los perros con osteoartritis.³
En conjunto, los datos sobre los perros nos dan una imagen coherente y realista. El intestino sí parece influir en la salud de las articulaciones, pero a través de cambios sutiles en determinadas bacterias y de la integridad de la barrera intestinal, no mediante un simple desequilibrio que se pueda suponer que un probiótico corrige. Esa distinción es importante, porque determina qué podemos esperar razonablemente de los probióticos.
Lo que revelan los estudios sobre probióticos y prebióticos
Los estudios intervencionistas, la mayoría de ellos en humanos y animales de laboratorio, demuestran que la administración de probióticos o prebióticos en el intestino puede reducir la inflamación y el dolor articulares. Esta evidencia hace que valga la pena considerar seriamente este enfoque para los perros, incluso mientras se ponen al día los ensayos directos en perros.
El estudio mecánico de referencia lo llevaron a cabo Schott y sus colegas en 2018. En ratones obesos, la fibra prebiótica oligofructosa restableció un perfil microbiano intestinal más saludable, dominado por la especie beneficiosa Bifidobacterium pseudolongum, redujo la inflamación sistémica y protegió a los animales de la osteoartritis de rodilla que, de otro modo, habría provocado la obesidad.⁵ Fue la primera demostración clara de que cambiar el intestino podía cambiar la articulación.
La evidencia más convincente en humanos proviene de un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo realizado por Lei y sus colegas. En 537 pacientes con osteoartritis de rodilla, seis meses de tratamiento con el probiótico Lactobacillus casei Shirota mejoraron significativamente las puntuaciones de dolor y función en comparación con el placebo, y redujeron un marcador clave de la inflamación sistémica, la proteína C reactiva de alta sensibilidad.⁶ Un amplio estudio poblacional ha relacionado por separado la composición de la microbiota intestinal con el dolor articular y la inflamación en las personas,⁴ y los estudios en animales han demostrado que una cepa oral de Lactobacillus rhamnosus ralentizó la progresión de la osteoartritis al reducir el dolor articular y la inflamación.⁷
La advertencia sincera es la misma que se aplica a todo este campo. Los ensayos clínicos bien controlados en perros siguen siendo escasos, por lo que gran parte de la evidencia más sólida es traslacional, es decir, se ha extrapolado de especies en las que la relación entre las articulaciones y el intestino se comporta de manera similar.⁸ La biología es similar y los indicios son alentadores, pero aún se está recopilando evidencia específica para los perros.
¿Qué cepas probióticas son importantes para el cuidado de las articulaciones?
No hay ninguna cepa probiótica concreta que haya demostrado ser eficaz para tratar las enfermedades articulares caninas, así que las opciones más lógicas son aquellas cepas con mayor evidencia de que alivian la inflamación y refuerzan la barrera intestinal, y que se administran en una forma que realmente sobreviva al viaje hasta el intestino.
Las cepas que aparecen con más frecuencia en la literatura sobre la osteoartritis pertenecen a las familias Lactobacillus y Bifidobacterium, entre las que se incluyen Lactobacillus casei, Lactobacillus rhamnosus y diversas especies de Bifidobacterium.⁵,⁶,⁷ Estos son los organismos responsables de los resultados sobre el dolor y la inflamación mencionados anteriormente, por lo que son el punto de partida más sensato cuando el objetivo es cuidar las articulaciones.
La forma de administración es tan importante como la cepa. Muchos probióticos mueren a causa del ácido del estómago antes de llegar al intestino. Los probióticos formadores de esporas son la excepción, ya que su capa protectora les permite sobrevivir a ese trayecto y germinar en el intestino. Bonza utiliza Bacillus velezensis (Calsporin®, anteriormente clasificado como Bacillus subtilis C-3102), un probiótico robusto formador de esporas elegido precisamente por esta fiabilidad. Puedes leer más sobre cómo funciona en nuestro perfil del ingrediente Calsporin.
El enfoque más eficaz rara vez consiste en utilizar una sola cepa de forma aislada. Una estrategia integral para el intestino combina prebióticos, las fibras que estimulan la producción de AGCC, con probióticos vivos y postbióticos, los compuestos beneficiosos que producen las bacterias. A la hora de elegir un producto, la viabilidad y una formulación sensata importan más que un gran recuento bacteriano, un punto que tratamos en detalle en nuestra guía de los mejores probióticos para perros.
Probióticos junto con glucosamina, omega-3 y control del peso
Los probióticos funcionan mejor como parte de un plan integral para el cuidado de las articulaciones, no por sí solos. Los pilares del cuidado de las articulaciones caninas siguen siendo el control del peso, los ácidos grasos omega-3, los nutracéuticos para las articulaciones y el asesoramiento veterinario, y los probióticos los complementan en lugar de sustituirlos.
El control del peso es la herramienta más eficaz de la que dispone un dueño. El exceso de peso aumenta la carga mecánica sobre las articulaciones y, lo que es igual de importante, alimenta la inflamación sistémica que conecta el intestino con las articulaciones. No es casualidad que las pruebas más claras a favor de un enfoque centrado en el intestino provengan de un modelo de osteoartritis provocada por la obesidad.⁵ Ayudar a un perro a alcanzar y mantener un estado físico delgado beneficia tanto a las articulaciones como al intestino a la vez.
Los ácidos grasos omega-3, sobre todo el EPA y el DHA, se encuentran entre los suplementos nutricionales con mayor evidencia científica para el bienestar articular de los perros, gracias a su reconocida acción antiinflamatoria. Los nutracéuticos específicos para las articulaciones, como la glucosamina, la condroitina y el mejillón de labios verdes, actúan más directamente sobre la estructura articular. En el ensayo con probióticos en humanos, el probiótico se utilizó junto con la atención estándar en lugar de en su lugar,⁶ lo cual es el modelo adecuado también para los perros. Los probióticos aportan una contribución específica al abordar la parte de la carga inflamatoria que recae en el intestino, actuando en combinación con una dieta antiinflamatoria en lugar de duplicarla.
Cómo usar los probióticos para cuidar las articulaciones
Toma probióticos de forma constante y como parte de un plan más amplio, tomándolos a diario durante al menos seis u ocho semanas antes de valorar los efectos, ya que los cambios en el intestino y en la inflamación se producen de forma gradual, no de la noche a la mañana.
Hay algunos principios prácticos que marcan la diferencia entre un simple gesto simbólico y una prueba de verdad:
- Toma un probiótico de calidad todos los días.
La flora intestinal responde a una ingesta diaria constante, no a dosis esporádicas, y los cambios significativos en la salud intestinal y la inflamación tardan semanas en producirse.
- Elige una fórmula para todo el tracto intestinal.
Opta por un suplemento que combine cepas probióticas viables con fibras prebióticas, a ser posible con un aporte postbiótico, en lugar de una sola cepa.
- Introdúcelo poco a poco.
Introdúcelo poco a poco a lo largo de varios días, en lugar de todo de golpe, y presta atención a la calidad de las heces y al apetito de tu perro mientras su sistema digestivo se adapta.
- Combínalo con las bases de Joint.
Combina los probióticos con una condición corporal delgada, ácidos grasos omega-3 y cualquier suplemento para las articulaciones que te recomiende tu veterinario.
- Haz un seguimiento y evalúa los resultados al cabo de dos meses.
Fíjate en cómo se le da a tu perro subir escaleras, subirse al coche, levantarse después de descansar y jugar, y evalúa con sinceridad la situación al cabo de unas ocho semanas antes de decidir si le está ayudando.
Mantén unas expectativas realistas en todo momento. El objetivo es mejorar el bienestar y la movilidad como parte de un plan integral, no curar una afección articular estructural.
Cuándo acudir al veterinario
Acude al veterinario si tu perro muestra rigidez persistente, cojera, reticencia a moverse o signos de dolor, ya que los problemas articulares requieren un diagnóstico adecuado y un plan para controlar el dolor que ningún suplemento puede sustituir. Los probióticos son una medida complementaria, nunca un sustituto de la atención veterinaria.
Hay algunos síntomas que requieren una visita inmediata al veterinario, en lugar de esperar a ver qué pasa:
- Cojera repentina o grave, o incapacidad para apoyar el peso sobre una extremidad.
- Gritos, sobresaltos o dolor evidente al tocar o mover una articulación.
- Hinchazón, calor o enrojecimiento visibles alrededor de una articulación.
- Una disminución rápida de la movilidad, o una caída notable del apetito o del estado de ánimo.
- Los problemas articulares en un perro joven o en fase de crecimiento pueden indicar un trastorno del desarrollo.
Tu veterinario puede confirmar el diagnóstico, descartar otras causas, recetarte un tratamiento adecuado para el dolor y aconsejarte sobre qué medidas de apoyo, incluidos los probióticos, se adaptan mejor a la situación concreta de tu perro.
Cómo ayuda Bonza a cuidar la salud de las articulaciones
Bonza aborda la salud de las articulaciones igual que aborda todo lo demás: empezando por el intestino. Dado que el bienestar de las articulaciones está tan estrechamente relacionado con la inflamación sistémica, y dado que gran parte de esa inflamación se origina en el tracto digestivo, lo lógico es empezar por cuidar el intestino.
Para los perros que necesitan un cuidado específico de las articulaciones, Bounce es nuestro suplemento específico para las articulaciones, formulado para favorecer directamente la movilidad y el bienestar. Está diseñado para complementar una flora intestinal sana, en lugar de actuar de forma aislada.
Esa base se construye gracias a una gama más amplia. Nuestro suplemento Biotics combina prebióticos, probióticos y postbióticos en una única fórmula para todo el intestino, mientras que nuestros alimentos de origen vegetal contienen el probiótico formador de esporas Calsporin® como parte de una dieta diaria rica en fibra que estimula la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC).¹⁰,¹¹ El principio es sencillo y está presente en todo lo que hacemos: un intestino más tranquilo y saludable significa una menor carga inflamatoria para todo el cuerpo, articulaciones incluidas.
Preguntas frecuentes
No. Los probióticos no curan la artritis ni regeneran el cartílago desgastado. El objetivo realista es mejorar el bienestar y la movilidad ayudando a reducir la inflamación de origen intestinal que contribuye al dolor articular, como parte de un plan integral que incluya el control del peso, los ácidos grasos omega-3 y la atención veterinaria.
Es necesario un uso diario y constante durante al menos seis u ocho semanas. Los cambios en la microbiota intestinal y en las señales inflamatorias se producen de forma gradual, por lo que una prueba breve de una o dos semanas no es suficiente para evaluar los resultados.
Sí. Los probióticos están pensados para complementar estos tratamientos, no para competir con ellos. En el principal ensayo clínico en humanos, se utilizó un probiótico junto con el tratamiento habitual para las articulaciones, en lugar de en su lugar.⁶ Informa siempre a tu veterinario de lo que toma tu perro.
En el caso de los perros sanos, los probióticos caninos de calidad suelen tolerarse muy bien; el efecto más común son unos cambios digestivos leves y temporales mientras el intestino se adapta. Los perros inmunodeprimidos o que estén gravemente enfermos solo deben tomarlos bajo supervisión veterinaria.
Funcionan mejor juntos. Los prebióticos son las fibras que alimentan a las bacterias beneficiosas para que produzcan ácidos grasos de cadena corta con propiedades antiinflamatorias, mientras que los probióticos aportan cepas vivas directamente. Un producto para todo el intestino que combine ambos, a ser posible con postbióticos, es más lógico que optar por uno solo.
No hay pruebas de que los probióticos prevengan las enfermedades articulares, pero cuidar la salud intestinal y mantener un peso adecuado desde una edad temprana es una práctica sensata y de bajo riesgo que beneficia al perro en general. Piensa en ello como una forma de contribuir al bienestar general, más que como una prevención específica.
Los probióticos no pueden modificar la estructura de una cadera displásica. Pueden ayudar a controlar el componente inflamatorio del malestar que la acompaña, pero los problemas estructurales requieren una evaluación veterinaria y un plan de tratamiento personalizado.
Conclusión
La pregunta más útil no es si los probióticos curan las articulaciones, porque no lo hacen, sino cómo un intestino más sano modifica la inflamación que sienten las articulaciones. En ese aspecto, los datos científicos son realmente alentadores. El eje intestino-articulaciones es real, el microbioma canino difiere claramente en la artritis, y los ensayos traslacionales en humanos y animales muestran que trabajar con el intestino puede aliviar el dolor y la inflamación articulares. Lo que aún falta son pruebas directas y bien controladas en perros, y la honestidad exige decirlo claramente.
Por eso, los probióticos son más bien una medida de apoyo sensata que una cura. Si se toman a diario, se eligen por su viabilidad y la calidad de la cepa, y se combinan con el control del peso, los ácidos grasos omega-3, los nutracéuticos para las articulaciones y la atención veterinaria, ayudan a abordar un factor real y a menudo pasado por alto que contribuye al malestar articular. Se ganan su lugar no por prometer que curarán la articulación, sino por ayudar a reducir la carga inflamatoria que soporta todo el cuerpo.
Esta es la filosofía que guía todo lo que hace Bonza. El bienestar de las articulaciones, como tantas otras cosas, depende de la salud intestinal. Un intestino. Un perro sano.
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Referencias
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Información editorial
| Campo | Detalle |
|---|---|
| Publicado en | 12 de junio de 2026 |
| Última actualización | 12 de junio de 2026 |
| Revisado por | Consejo Asesor Veterinario |
| Siguiente revisión | 12 de junio de 2027 |
| Autor | Glendon Lloyd, Dip. Nutrición Canina (Distinción), Dip. Nutrigenómica canina (Distinción) |
| Descargo de responsabilidad | Este artículo sólo tiene fines informativos y no constituye asesoramiento veterinario. Consulta siempre a un veterinario cualificado antes de hacer cambios en la dieta o el régimen de suplementos de tu perro. |